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 El dolor de Espalda  > Causas del dolor > Alteraciones de la estructura de la columna vertebral

Anomalías de transición lumbosacra

Qué es

Habitualmente, durante la vida embrionaria las cinco vértebras sacras se fusionan en un solo hueso (el “sacro”), de manera que lo más frecuente es que en un adulto existan cinco vértebras lumbares separadas, y que las cinco sacras aparezcan fusionadas formando el hueso sacro.

En una “lumbarización de S1”, la primera sacra no queda englobada en la osificación de las vértebras sacras, de manera que aparecen seis vértebras “lumbares”  separadas  y cuatro fusionadas en el sacro.

A la inversa, en la “sacralización de L5”, el proceso de osificación engloba también a la última lumbar, de manera que aparecen cuatro vértebras “lumbares”  separadas y el sacro incluye seis.

A veces también se pueden observar “sacralizaciones” o “lumbarizaciones” parciales, de manera que, por ejemplo, sólo una parte de la quinta vértebra lumbar aparece “fusionada” al sacro (“sacralización parcial”).

La lumbarización de S1 y la sacralización de L5 se denominan conjuntamente “anomalías de transición lumbosacra”. Se observan desde el nacimiento, aproximadamente en un 12% de la población, y su causa es desconocida.

Vista lateral
1. Sacralización de la 5ª lumbar
2. Lumbarización de la 1ª sacra
 

Síntomas

Antiguamente se creía que las anomalías de transición podían ser una causa de dolor o causar “inestabilidad”. Además, en las lumbarizaciones o sacralizaciones parciales se asumía que esa articulación parcial y rudimentaria degeneraría más rápidamente que el resto, y podría causar dolor. Sin embargo, los estudios científicos, realizados han demostrado que realmente son hallazgos radiológicos casuales, que no pueden ser considerados como causa de dolor en sí mismos y resultan irrelevantes. Un paciente con dolor lumbar crónico puede mostrar una “anomalía de transición”, pero son dos hechos independientes; no le duele “por” la anomalía, que se observa tanto en sanos sin dolor, en pacientes con episodios dolorosos, y en pacientes con dolor crónico.

La única precaución que hay que tener se refiere a una situación muy específica; si en algún momento resulta necesario operar la zona (por ejemplo, por una hernia discal con criterios quirúrgicos), el cirujano tiene que ser consciente de la existencia de esa “anomalía” para asegurar que identifica correctamente el nivel que tiene que operar.

Riesgos

Ninguno; es una peculiaridad anatómica que acompañará a quien la tiene durante toda su vida.

Diagnóstico

Es un hallazgo casual en una radiografía.

Tratamiento

No siendo una enfermedad, no requiere tratamiento. El tratamiento de los pacientes con dolor lumbar que tienen anomalías de transición es el mismo que el de aquellos que no las tienen, y la respuesta de los pacientes a esos tratamientos y su evolución no se ve influida por el hecho de que existan o no anomalías de transición. (Kovacs FM, Seco J, Royuela A, Corcoll J, Abraria V and the Spanish Back Pain Research Network. Predicting the evolution of low back pain patients in routine clinical practice. Results from a registry within the Spanish National Health Service. The Spine Journal 2012;12:1008-1020)

Hoy en día no hay ninguna situación en la que los estudios científicos hayan demostrado que la anomalía de transición deba ser operada porque eso mejore la evolución de los pacientes.

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 Última actualización: 2 Junio, 2015

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