Luxación del coxis
Qué es
El coxis es la "rabadilla"; el hueso inferior de la columna
vertebral. Está situado por debajo del sacro.
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Columna
vertebral vista de perfil
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Es el resto de lo que en los animales es la cola y está unido
al sacro por unos ligamentos que están inervados por muchas fibras
nerviosas.
La luxación del coxis consiste en la separación
del coxis del sacro. Típicamente, si el coxis es desplazado
hacia atrás, no se separa totalmente del sacro sino que pivota
hacia atrás, de forma que las fibras de la parte anterior los
ligamentos se desgarran o distienden. A la inversa, si el coxis
pivota hacia delante, son las fibras de la parte posterior de los
ligamentos las que se distienden o desgarran.
Por lo tanto, estrictamente puede considerarse
que no es exactamente una patología
mecánica del raquis, ya que realmente se debe a un traumatismo
y desplazamiento del hueso.
Cómo se produce
Para que el coxis se desplace, tiene que ser sometido a una fuerza
importante. Las dos causas más frecuentes son:
- Las caídas sobre la rabadilla, en las
que la fuerza del golpe tiende a desplazarla.
- El parto, en el que el feto desplaza el
coxis -típicamente hacia atrás- en su paso por el canal del parto.
Esto ocurre especialmente cuando existe cierta desproporción entre
el tamaño del niño y la pelvis de la madre.
Síntomas
Como los ligamentos que unen el coxis al sacro reciben muchas
fibras nerviosas, su distensión o desgarro pueden ser muy dolorosos.
Una vez activados los nervios
que transmiten dolor también puede desencadenarse la inflamación
de la zona.
La luxación del coxis causa un dolor bien localizado
en la zona de la rabadilla, habitualmente sin dolor irradiado
ni referido
a la pierna.
El dolor suele aparecer al estar sentado,
especialmente sobre una superficie dura, pues eso incrementa la
distensión de los ligamentos o la presión sobre los ligamentos desgarrados.
Justo después de producirse la luxación el dolor suele ser constante,
aunque aumenta al sentarse.
Riesgos
La luxación no implica ningún riesgo en sí misma.
El principal riesgo es que la lesión tarde mucho
tiempo en curarse definitivamente, ya que en condiciones normales
la articulación entre el coxis y el sacro no se mueve y, a diferencia
de lo que ocurre en otras articulaciones en las que hay músculos
potentes que las estabilizan, los ligamentos son prácticamente la
única estructura que mantiene unidos ambos huesos. De ahí que si
su desgarro es importante, su curación espontánea pueda tardar mucho
tiempo.
Diagnóstico
Habitualmente, la historia clínica
y la exploración física son
suficientes. Si la luxación es importante, puede verse en una radiografía.
Pero entre los sanos existen variantes de la normalidad
en relación a la posición del coxis, y es normal que unos sujetos
lo tengan en una posición más horizontal (o pivotada hacia atrás)
que otros. Por eso, observar un coxis en una postura más pivotada
hacia atrás o delante de lo que se considera normal no basta para
diagnosticar su luxación. Tiene que existir un antecedente que lo
justifique, o una radiografía previa con la que se pueda comparar
la posición del hueso y, sobre todo, los síntomas y la exploración
física deben sugerirlo.
Tratamiento
En la mayoría de los casos, la luxación no es importante, se debe
a la distensión del ligamento y con el tiempo tiende a repararse
espontáneamente. En estos casos, suelen bastar analgésicos
o antiinflamatorios en la fase
aguda, hasta que el dolor se hace fácilmente soportable.
También puede usarse un cojín con un agujero
central, un flotador o cualquier otro sistema que evite la presión
directa sobre el coxis al estar sentado.
En algunos casos se intenta la reducción manual
de la luxación, en la que el médico intenta recolocarlo en su posición
correcta. Excepcionalmente, cuando la luxación es muy importante,
causa gran dolor y limitación y no tiende a la curación, se plantea
la cirugía, en la que se intenta fijar la posición del coxis
o incluso se extrae.
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