Esguinces
Qué es
Un esguince es la lesión de los ligamentos
que unen los dos huesos que forman una articulación. Si la lesión
es tan importante que el ligamento deja de poder sujetar los huesos
en su posición y éstos se separan, se diagnostica una luxación.
La diferencia entre un esguince y una luxación
es que en el primero la posición del hueso no varía, mientras que
en la luxación los huesos se separan y esa separación mayor de lo
normal puede observarse en una radiografía.
Cómo se produce
Esencialmente al forzar el límite máximo de movimiento de la articulación.
Los mecanismos más habituales por los que se produce son:
- Los movimientos bruscos y excesivos, en los que
se sobrepasa la amplitud de movimiento que permite la articulación,
de forma que se distiende o desgarra el ligamento que mantiene unidos
ambos huesos.
- Los accidentes, típicamente de coche, en los
que se combinan movimientos extremos con fuerzas externas.
En algunas articulaciones, existen músculos potentes
que fijan las articulaciones, contribuyendo a la labor de los ligamentos.
Así pues, una musculatura potente y bien entrenada protege a los
ligamentos, así si se exagera el movimiento se distiende antes el
ligamento que el músculo, y su contracción refleja evita que la
articulación exceda su límite máximo de movimiento.
La mayoría de los esguinces se producen en la columna
cervical, pues es la parte más móvil de la columna vertebral y la
que tiene una musculatura comparativamente menos potente.
Síntomas
Los ligamentos están inervados por fibras nerviosas, de forma
que su distensión o desgarro produce dolor.
Un esguince, típicamente causa dolor local
en la zona, a veces con dolor
referido, con contractura
muscular y limitación dolorosa del rango de movimiento. Después,
un mecanismo
neurológico puede desencadenar la inflamación
.
Riesgos
Los esguinces en sí mismo suelen tener buen pronóstico y tienden
a curarse espontáneamente.
La única posibilidad que empeora el pronóstico
es que el esguince, al causar dolor, inflamación y contractura muscular,
desencadene un episodio de dolor
de espalda común que persista cuando el esguince ya se haya
curado.
Diagnóstico
La historia clínica, valorando
el antecedente y las características del dolor, y la exploración
física, suelen ser suficientes. Por definición, la radiografía
es normal.
El diagnóstico diferencial de "esguince" o "dolor
por contractura muscular" a veces es difícil de realizar. Un mismo
antecedente -sea un movimiento forzado o un accidente- puede desencadenar
dolor por ambos mecanismos. Además, la contractura muscular puede
aparecer para proteger el ligamento y evitar la lesión que constituiría
un esguince, pero, al revés, la existencia del esguince puede también
desencadenar contractura muscular.
En teoría, una ecografía o una resonancia magnética
permitirían observar la lesión, pero en la práctica no suelen servir
para diferenciar la lesión del ligamento de la del músculo o tendón.
Tratamiento
Antiguamente se prescribía reposo absoluto e inmovilización total,
incluso con férulas de yeso, para dar tiempo a que el ligamento
se reparara sin volver a lesionarlo con un nuevo movimiento excesivo.
Como entonces también se prescribía reposo para el dolor de espalda
común, no planteaba serios problemas la dificultad de diferenciar
con precisión si el dolor se debía a un esguince o a una contractura
muscular.
Sin embargo, el reposo
absoluto ha demostrado ser ineficaz y contraproducente para el dolor
de espalda. Por eso, cuando actualmente se sospecha la existencia
de un esguince se usan mecanismos que impiden forzar el movimiento
pero no fuerzan la inmovilidad absoluta, como collarines cervicales
flexibles o semirrígidos.
El resto de las medidas son comunes con las del
dolor de espalda común. Existen muchos tratamientos
y los que han demostrado ser eficaces se combinan en una pauta
progresiva.
En la fase aguda de un esguince suele ser suficiente
usar fármacos o intervención
neurorreflejoterápica si el dolor persiste pese a los fármacos
durante más de 14 días.
Como la curación del esguince conlleva limitar la movilidad -aunque
habitualmente sólo de forma relativa y no absoluta, y de manera
transitoria- puede producir pérdida de fuerza o potencia muscular.
Por eso, una vez curado el esguince, es conveniente hacer ejercicio
evitando sólo aquéllos movimientos que eventualmente desencadenen
o incrementen el dolor. En otra sección de este Web se muestran
ejercicios para fomentar la potencia,
resistencia o elasticidad de la musculatura de la espalda.
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