Fisura, protusión y hernia discal
Qué esLa fisura discal consiste en el
desgarro de la envuelta fibrosa del disco.
La forma más típica es la fisura radial, en la que el desgarro es
perpendicular a la dirección de las fibras. La protrusión discal
consiste en la deformación de la envuelta fibrosa por el impacto del material
gelatinoso del núcleo pulposo contra ella. Si la envuelta llega a romperse
y parte del núcleo pulposo sale fuera de la envuelta, se diagnostica una
hernia discal. 
Fisura | 
Protusión | | | |
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Hernia discal | 
Hernia discal | 
Hernia discal (vista lateral) | Cómo se produce La
fisura, protrusión o hernia discal se producen cuando la presión
dentro del disco es mayor que la resistencia de la envuelta fibrosa. Como la envuelta
fibrosa es un tercio más gruesa en su pared anterior que en la posterior,
la mayoría de las fisuras, protrusiones y hernias se producen en esta última. El
mecanismo típico consiste en el siguiente movimiento secuencial:
-
Flexión de la columna vertebral hacia delante: Al hacerlo el disco
sufre más carga en la parte anterior. Al ser de consistencia gelatinosa,
el núcleo pulposo es comprimido contra la pared posterior de la envuelta
fibrosa. - Carga de peso importante: Al hacerlo se tiende a comprimir una
vértebra contra la otra, aumentando la presión dentro del disco.
- Extensión de la columna con el peso cargado: Al hacerlo, el aumento
de la presión discal que conlleva la carga del peso va "estrujando" el
núcleo pulposo hacia atrás con más fuerza. Si la presión
que ejerce contra la pared posterior de la envuelta fibrosa es suficiente, la
envuelta se desgarra (fisura discal), se abomba (prorusión discal) o se
parte (hernia discal).
Un efecto similar se puede conseguir repitiendo
movimientos de flexo-extensión con una carga más pequeña
o incluso sin carga. En cada ocasión se generan pequeños impactos
contra la pared posterior de la envuelta fibrosa. Estos mecanismos ocurren
mucho más fácilmente cuando los músculos de la espalda son
poco potentes. Si están suficientemente desarrollados, esos músculos
protegen el disco por varios mecanismos. SíntomasCuando
estas lesiones causan dolor, el principal mecanismo por el que éste aparece
es que los nervios de la envuelta fibrosa entran en contacto con unas sustancias
activadoras presentes en el núcleo pulposo -especialmente la fosofolipasa
A2, o PLA2-. Estas sustancias activan esos nervios provocando un dolor muy intenso
que el paciente nota cerca de la columna. Además, si el tamaño de
la hernia es suficientemente grande, puede comprimir una raíz nerviosa.
En ese caso, el paciente nota también el dolor
irradiado al brazo -si la hernia es cervical- o a la pierna -si es lumbar-.
Es de destacar que en ese caso el paciente nota dos dolores a la vez y, aunque
tiende a considerar que es el mismo, realmente se deben a dos causas distintas:
El dolor en la zona del cuello o espalda alta (si la hernia es cervical)
o espalda baja y área de los riñones (si es lumbar), debido a la
activación de los nervios del dolor de la envuelta fibrosa y, al cabo de
unos minutos u horas, a la contractura muscular refleja que se produce, y El
dolor irradiado al brazo (si la hernia
es cervical) o a la pierna (si es lumbar) debido a la compresión de la
raíz nerviosa. En el caso de hernia lumbar, hay compresión del nervio ciático,
y por esto se le da el nombre de ciática. RiesgosAntiguamente
se creía que la hernia discal siempre causaba dolores y suponía
un riesgo para el paciente, al que algunos médicos pronosticaban que se
quedaría inválido si no se operaba. Realmente no es así.
Las recomendaciones basadas
en el compendio de la evidencia científica disponible recogen estudios
que demuestran que entre el 30% y el 50% de los sanos tiene una o varias hernias
discales que no les causan ningún problema. Si en el lugar en el que se
produce la hernia la envuelta fibrosa tiene pocas fibras nerviosas, es posible
que ni siquiera duela y pase desapercibida para el paciente. Es tan arriesgado
operar a los pacientes que no deben serlo, como no hacerlo a los que sí
deben serlo. Cuando el paciente presenta los criterios quirúrgicos
que se explican más adelante, es necesario operarlo, porque:
- Hay estudios que demuestran que en esos casos evolucionan mejor los
pacientes operados que los no operados.
- Si hay sufrimiento de la médula,
tal y como se describe más adelante, o pérdida de fuerza progresiva
o intensa durante más de 6 semanas, pueden quedar secuelas.
A
la inversa, no hay que operar a los pacientes que no presentan criterios para
hacerlo porque: - Hay estudios que demuestran que en esos
casos evolucionan mejor los pacientes no operados que los operados.
- La
cirugía expone a unos riesgos que serían innecesarios en esos pacientes,
y su resultado habitualmente es contraproducente.
Algunas
de las recomendaciones basadas en
la evidencia científica disponible establecen que el riesgo de infección
o hemorragia durante una primera operación del disco intervertebral es
menor del 1%, aunque ese riesgo aumenta mucho con pacientes de más edad
o cuando no es la primera operación discal. El verdadero riesgo
es que la operación no tenga resultados satisfactorios. Algunas de las
recomendaciones basadas en la evidencia
científica disponible establecen que, entre los pacientes con hernia discal
pero sin signos evidentes de compresión del nervio por exploración
física o electromiograma,
menos del 40% de los que se operan obtienen resultados satisfactorios. Los estudios
científicos realizados demuestran que la principal causa de fracaso quirúrgico
es operar a pacientes que no deberían serlo y que cuanto más estricta
es la selección de los pacientes que se remite a cirugía, mejores
son los resultados de ésta. Otro riesgo de la cirugía es
la fibrosis post-quirúrgica. Se acepta que cuanto
menos agresiva sea la cirugía y menor el sangrado durante la operación,
menor es el riesgo de que aparezca. Por otra parte, la cirugía requiere
un estado mínimo de salud general. Algunas enfermedades generales, como
cardíacas, pulmonares o metabólicas, pueden impedirla. Por
esos motivos, algunas de las recomendaciones basadas en la evidencia científica
disponible plantean que es conveniente no hacer Resonancias Magnéticas
cuando no hay claras indicaciones para prescribirlas: La detección de hernias
discales que no causan problemas o no tienen indicación para la cirugía
podría aumentar el riesgo de ser operado sin necesidad. DiagnósticoAunque
una hernia discal se puede detectar con un scanner, la resonancia magnética
es el procedimiento de elección. Para determinar si la hernia discal
es la causa de los problemas del paciente, la historia clínica y la explotación
física son fundamentales. A veces puede tener sentido usar también
pruebas neurofisiológicas. TratamientoIncluso
cuando la hernia discal duele, lo normal es que se pueda resolver con tratamientos
no quirúrgicos, es decir, sin que llegue a ser necesario operar al paciente.
Se estima que la cirugía tiene sentido en menos del 10% de las hernias
discales que causan síntomas.. Algunas de las recomendaciones
basadas en la evidencia científica disponible insisten en que la inmensa
mayoría de los casos de hernia discal se resuelven sin operarlos. Algunas
de esas recomendaciones sólo se refieren a hernias discales lumbares, pero
sus conclusiones se pueden extrapolar a otros niveles de la espalda -cervical
o dorsal-. Esas recomendaciones establecen que sólo tiene sentido
plantearse la operación cuando: 1. En el
caso de hernia discal lumbar, hay ciática muy intensa y limitante, que
empeora muy notablemente o se mantiene sin mejoría tras 4 semanas de tratamiento.
Se entiende por ciática un dolor irradiado a la pierna, que sigue un trayecto
concreto y se acompaña de alteraciones de sensibilidad, fuerza o reflejos.
En el caso de una hernia discal cervical, en vez de haber ciática el dolor
se irradiaría a un trayecto concreto del brazo, acompañándose
también de alteraciones de la sensibilidad, reflejos o fuerza. Los resultados
de los estudios realizados coinciden en desaconsejar explícitamente la
cirugía discal en los pacientes en los que sólo hay dolor de cuello
o espalda -y no dolor irradiado al brazo o la pierna- 2. La
hernia discal causa el sufrimiento de un nervio, en cuyo caso se puede plantear
la operación si se dan todas las siguientes circunstancias
a) Existen datos objetivos y evidentes, por exploración
física y estudios
neurofisiológicos, que demuestran que el nervio está sufriendo
-por ejemplo, hay una pérdida muy importante de fuerza en el músculo
que controla-. b) Esa situación se mantiene durante
un mes, pese a todos los tratamientos no quirúrgicos. c) El
nervio cuyo sufrimiento se ha demostrado está en el nivel en el que la
Resonancia
Magnética demuestra la existencia de la hernia discal. Estos
criterios definen los casos en los que tiene sentido plantear la cirugía
programada (es decir, de manera no urgente). Sin embargo, los estudios realizados
han demostrado que incluso en esos casos en los que la cirugía es una opción
razonable, no es indispensable operar (ni aun menos urgente). De hecho, y en contra
de lo que se ha creído durante muchos años, se ha demostrado que
retrasar la cirugía no deja secuelas ni supone riesgos. De hecho, incluso
en los casos en los que está indicada, la cirugía sólo ha
demostrado ser superior al tratamiento conservador para mejorar más rápidamente
y en mayor medida el dolor irradiado (y no otros síntomas). Por tanto,
tiene sentido plantearse la cirugía cuando la principal molestia es el
dolor irradiado -al brazo o a la pierna- y no el dolor local -en el cuello o la
zona lumbar- Sólo se plantea la cirugía urgente cuando hay
sufrimiento de la médula ("síndrome de la cola de caballo"),
lo que se refleja por uno o varios de estos signos: 1. Hay
pérdida de control de esfínteres -incapacidad para controlar la
emisión de orina o heces-, o 2. Hay anestesia "en
silla de montar" -pérdida completa de la sensibilidad del periné
(entrepierna) y la parte interna de la porción superior de los muslos-. 3. Hay
"paraparesia" -pérdida casi total de fuerza en ambas piernas,
con o sin dolor-. Las recomendaciones basadas en la evidencia científica
señalan que: a) Muchos pacientes con afectación
de un nervio por causa de una hernia discal, se recuperan espontáneamente
en 1 mes, y ningún dato sugiere que esperar hasta que haya pasado ese período
para valorar la operación empeore su situación. Sin embargo, esperar
ese período puede terminar por hacer innecesaria la cirugía.
b) La cirugía fracasa en más del 60% de los pacientes en los
que no se demuestra claramente la afectación del nervio antes de operarles. Los
estudios científicos realizados demuestran que cuanto más rigurosamente
se seleccionan los pacientes a los que se operan, mejores resultados obtiene la
cirugía. Sólo es necesario operar aproximadamente al 5% de las hernias
que duelen. |