Pautas recomendadas de tratamientoLos expertos de la Fundación Kovacs han actualizado
las recomendaciones basadas en la
evidencia científica los resultados de los estudios aparecidos desde su elaboración. En
la sección de tratamientos
se indica el fundamento de cada uno de ellos, así como las pruebas científicas
sobre su eficacia, sus riesgos e indicaciones. La valoración de la situación
de un paciente requiere una exploración física y la interpretación médica de los
datos así recogidos. Por lo tanto, sólo la puede hacer su médico. Estas pautas
de tratamiento son genéricas y sólo un médico puede valorar su aplicación a cada
caso concreto. 1. Medidas generales 1.1 Evitar el reposo
en cama, si es posible El paciente debe evitar el reposo
en cama como tratamiento del dolor de espalda. Si el dolor obliga a guardarlo,
debe ser lo más corto posible. Los estudios realizados demuestran que el reposo
en cama retrasa la recuperación. 1.2 Mantenerse tan activo
como sea posible El paciente debe mantener el mayor grado
de actividad que le sea posible, e intentar normalizarlo tan pronto como pueda. 1.3
Higiene postural: Evitar la sobrecarga de la espalda Aun
manteniendo el ritmo de actividad más normal que sea posible, conviene evitar
sobrecargar la espalda. Para ello, hay que conocer y aplicar normas de higiene
postural para adoptar posturas y realizar movimientos o esfuerzos. Una
vez ha pasado el episodio doloroso, el ejercicio
y la higiene
postural también disminuyen el riesgo de que aparezca o se reproduzca
una crisis. 1.4 Aplicar calor o frío Si
le alivia, el paciente puede aplicar calor o frío en la zona dolorosa, aunque
no se han hecho estudios científicos para evaluar su efecto. En general,
el frío se aplica inmediatamente después de la lesión y el calor en la
reagudización de las dolencias crónicas. 2. Tratamiento farmacológico Fase
1: Al principio, y especialmente si el dolor no es muy intenso y sólo
afecta a la espalda -y no hay dolor irradiado a brazo o pierna-, se recomienda
usar calmantes. Fase
2: Si los calmantes no son eficaces, se debe valorar su sustitución
por antiinflamatorios
no esteroideos. En general, no se recomienda su uso más de 14 días seguidos. Fase
3: Si no es suficiente para controlar el dolor, se debe valorar añadir
una tanda corta de relajante
muscular, durante menos de 1 semana. 3. Intervención neurorreflejoterápica
(NRT) Si
el dolor de espalda, con o sin dolor
irradiado, persiste tras 14 días de tratamiento farmacológico, está indicado
realizar una intervención NRT. También está indicada en aquellos casos
en los que el tratamiento farmacológico está contraindicado -por ejemplo, mujeres
embarazadas-. Si la primera intervención NRT consigue la desaparición
total de la sintomatología y la normalización de la exploración física, no es
necesario repetirla salvo que en el futuro reaparezcan nuevos episodios dolorosos.
Si consigue una mejoría parcial o transitoria, se puede volver a realizar hasta
conseguir una mejoría completa y definitiva. Si no consigue ningún efecto, no
tiene sentido volver a intervenir. En
los pacientes que no han vuelto a sus actividades habituales tras 6 semanas debe
intentarse empezar una pauta de ejercicio. Inicialmente pueden intentarse
actividades suaves y genéricas, como andar o nadar, para evitar que se debilite
la musculatura. Más tarde pueden iniciarse ejercicios específicos para la espalda. Una
vez ha pasado el episodio doloroso, el ejercicio
y la higiene
postural disminuyen el riesgo de que aparezca o se reproduzca una crisis. En
los pacientes en los que existen criterios específicos de selección en casos concretos
de hernia discal,
estenosis espinal
o espondilolistesis
o escoliosis
progresiva en niños o adolescentes. La rizolisis
puede plantearse en un pequeño subgrupo de pacientes crónicos,si se seleccionan
muy rigurosamente con unos criterios específicos. Está indicada en los pacientes crónicos y en aquellos
en que puedan existir factores psicosociales
que aumenten el riesgo de cronificación. |